Volvió una noche, no la esperaba,
había en su rostro tanta ansiedad
que tuve pena de recordarle
su felonía y su crueldad.
Me dijo humilde: Si me perdonas,
el tiempo viejo otra vez vendrá.
La primavera es nuestra vida,
verás que todo nos sonreirá.
Mentira, mentira, yo quise decirle,
las horas que pasan ya no vuelven más.
Y así mi cariño al tuyo enlazado
es sólo un fantasma del viejo pasado
que ya no puede resucitar.
Callé mi amargura y tuve piedad;
sus ojos azules, muy grandes se abrieron.
Mi pena inaudita pronto comprendieron
y con una mueca de mujer vencida me dijo: Es la vida.
Y no la vi más. Volvió una noche, nunca la olvido,
con la mirada triste y sin luz.
Y tuve miedo de aquel espectro que fue locura en mi juventud.
Se fue en silencio, sin un reproche, busqué un espejo y me quise mirar.
Había en mi frente tantos inviernos que también ella tuvo piedad.
Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel
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