Pese al dolor vengo a verte,
lo supe ayer que tu estabas tan mal.
Te quise odiar y mi pasión fue fuerte,
no pude más y vine al hospital.
Por todo el mal que me has hecho,
te maldecí con despecho y rencor.
Pero después sentí dentro del pecho,
mi corazón latir con tanto amor.
¿Por qué lloras? Acaso mi presencia,
junto al dolor también a vos te apena.
Cual recordar, tu vida sin esencia,
te arrepentís y hoy querés ser buena.
La tarde gris, tan gris como mi pena,
acompañó mi quebranto por su herida,
Porque eras vos la dicha de mi vida
y el ansia de cantar y la ley de mi fe.
Nada quiero reprocharte, todo pasó
y prefiero olvidarte. ¿Qué le he de hacer?
Si nací p’a quererte si fuiste vos la luz de mí soñar.
Yo te perdono y te brindo: pasión, hogar, mi ternura y mi fe.
Alegrará mi vida un pibe lindo Y yo seré feliz con tu querer.
¿Por qué lloras? Acaso mi presencia,
junto al dolor también a vos te apena.
Cual recordar, tu vida sin esencia,
te arrepentís y hoy querés ser buena.
La tarde gris, tan gris como mi pena
acompañó mi quebranto por su herida,
porque eras vos la dicha de mi vida
y el ansia de cantar y la ley de mi fe.
Letra: Luis Rubinstain
Música: Juan Bautista Guido
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