No te asustes ni me huyas, no he venido pa' vengarme;
si mañana, justamente, ya me voy pa' no volver...
He venido a despedirme, y el gustazo quiero darme
de mirarte frente a frente y en tus ojos contemplarme
silenciosa, largamente, como me miraba ayer...
He venido pa' que juntos recordemos el pasado
como dos buenos amigos que hace rato no se ven;
y acordarme de aquel tiempo en que yo era un hombre honrado
y el cariño de mi madre era un poncho que había echado
sobre mi alma noble y buena contra el frío del desdén...
Una noche fue la muerte quien vistió mi alma de duelo,
a mi tierna madrecita la llamó a su lado Dios...
Y en mis sueños parecía que la pobre, desde el cielo,
me decía que eras buena, que confiara siempre en vos...
Pero me jugaste sucio... Y, sediento de venganza, mi cuchillo,
en un mal rato, envainé en un corazón...
y más tarde, ya sereno, muerta mi única esperanza,
unas lágrimas rebeldes las sequé en un bodegón.
Me encerraron muchos años en la sórdida gayola
y una tarde me libraron... pa' mi bien... o pa' mi mal...
Fui sin rumbo por las calles y rodé como una bola;
por la gracia de un mendrugo,
¡cuántas veces hice cola! Las auroras me encontraron
largo a largo en un umbral...
Hoy ya no me queda nada; ni un refugio...
¡Estoy tan pobre! Solamente vine a verte pa' dejarte mi perdón..
Te lo juro: estoy contento que la dicha a vos te sobre...
voy a trabajar muy lejos... a juntar algunos cobres
pa' que no me falten flores cuando esté dentro' el cajón
Letra: Armando J. Tagini
Música: Rafael Tuegols
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Roberto Goyeneche
Que me van a hablar de amor
Yo he vivido dando tumbos
rodando por el mundo
y haciendome el destino...
Y en los charcos del camino,
la experiencia me ha ayudado
por baquiano y por que ya comprendo
que en la vida se cuidan los zapatos
andando de rodillas.
Por eso, me estan sobrando los consejos,
que en las cosas del amor
aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.
Yo anduve siempre en amores
que me van a hablar de amor!
Si ayer la quise,
¿qué importa? ¿qué importa?,
si hoy no la quiero,
eran sus ojos de cielo
el ancla más linda
que ataba mis sueños;
era mi amor,
pero un dia se fue de mis cosas
y entro a ser recuerdo.
Despues rode en mil amores...
que me van a hablar de amor!
Muchas veces el invierno
me ato desde la ausencia
la soga del recuerdo.
Y yo siempre me he soltado
como un potro mal domado
por mañero, y porque yo
que anduve enamorado
rompi como una rosa
las cosas del pasado.
Y ahora,
que estoy viviendo en otra aurora
no me expliquen el amor
que aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.
yo anduve siempre en amores,
que me van a hablar de amor?
Letra: Homero Expósito
Música: Héctor Stamponi
rodando por el mundo
y haciendome el destino...
Y en los charcos del camino,
la experiencia me ha ayudado
por baquiano y por que ya comprendo
que en la vida se cuidan los zapatos
andando de rodillas.
Por eso, me estan sobrando los consejos,
que en las cosas del amor
aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.
Yo anduve siempre en amores
que me van a hablar de amor!
Si ayer la quise,
¿qué importa? ¿qué importa?,
si hoy no la quiero,
eran sus ojos de cielo
el ancla más linda
que ataba mis sueños;
era mi amor,
pero un dia se fue de mis cosas
y entro a ser recuerdo.
Despues rode en mil amores...
que me van a hablar de amor!
Muchas veces el invierno
me ato desde la ausencia
la soga del recuerdo.
Y yo siempre me he soltado
como un potro mal domado
por mañero, y porque yo
que anduve enamorado
rompi como una rosa
las cosas del pasado.
Y ahora,
que estoy viviendo en otra aurora
no me expliquen el amor
que aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.
yo anduve siempre en amores,
que me van a hablar de amor?
Letra: Homero Expósito
Música: Héctor Stamponi
Aníbal Troilo -cita-
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Nostalgias
Quiero emborrachar mi corazón para apagar
un loco amor que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otra boca...
Si su amor fue flor de un día,
¿por qué causa es siempre mía esta cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación...
y más la vuelvo a recordar...
Nostalgias...
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca,
como un fuego,
su respiración.
Angustia...
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado pronto...
pronto le hablará de amor.
¡Hermano!...
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle, ni decirle
que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad
veré caer las rosas muertas
de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizás a ti te hiera igual algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche, sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo,
aquí estoy con mi desvelo para ahogarlo de una vez...
Quiero emborrachar el corazón
para después poder brindar por los fracasos del amor.
Letra: Enrique Cadícamo
Música: Juan Carlos Cobián
un loco amor que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otra boca...
Si su amor fue flor de un día,
¿por qué causa es siempre mía esta cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación...
y más la vuelvo a recordar...
Nostalgias...
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca,
como un fuego,
su respiración.
Angustia...
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado pronto...
pronto le hablará de amor.
¡Hermano!...
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle, ni decirle
que no puedo más vivir...
Desde mi triste soledad
veré caer las rosas muertas
de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris,
quizás a ti te hiera igual algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche, sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo,
aquí estoy con mi desvelo para ahogarlo de una vez...
Quiero emborrachar el corazón
para después poder brindar por los fracasos del amor.
Letra: Enrique Cadícamo
Música: Juan Carlos Cobián
Sombras nada mas
Quisiera abrir lentamente mis venas...
Mi sangre toda vertirla a tus pies...
para poderte demostrar
que más no puedo amar
y entonces... Morir después.
Y sin embargo tus ojos azules,
¡azul que tienen el cielo y el mar!
viven cerrados para mí
sin ver que estoy así...
¡Perdido en mi soledad!
¡Sombras, nada más,
acariciando mis manos!
¡Sombras, nada más,
en el temblor de mi voz!
Pude ser feliz
y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo
los pasajes más horrendos
de este drama sin final...
¡Sombras, nada más,
entre tu vida y mi vida...
Sombras, nada más,
entre mi amor y tu amor!
Qué breve fue tu presencia en mi hastío,
qué tibias fueron tu mano y tu voz.
Como luciérnaga llegó
tu luz y disipó las sombras de mi rincón...
Y me quedé como un duende, temblando
sin el azul de tus ojos de mar,
que se han cerrado para mí
sin ver que estoy así...
¡Perdido en mi soledad!
Música: Francisco Lomuto
Letra: José María Contursi
Mi sangre toda vertirla a tus pies...
para poderte demostrar
que más no puedo amar
y entonces... Morir después.
Y sin embargo tus ojos azules,
¡azul que tienen el cielo y el mar!
viven cerrados para mí
sin ver que estoy así...
¡Perdido en mi soledad!
¡Sombras, nada más,
acariciando mis manos!
¡Sombras, nada más,
en el temblor de mi voz!
Pude ser feliz
y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo
los pasajes más horrendos
de este drama sin final...
¡Sombras, nada más,
entre tu vida y mi vida...
Sombras, nada más,
entre mi amor y tu amor!
Qué breve fue tu presencia en mi hastío,
qué tibias fueron tu mano y tu voz.
Como luciérnaga llegó
tu luz y disipó las sombras de mi rincón...
Y me quedé como un duende, temblando
sin el azul de tus ojos de mar,
que se han cerrado para mí
sin ver que estoy así...
¡Perdido en mi soledad!
Música: Francisco Lomuto
Letra: José María Contursi
Mano a mano
Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sidoen mi pobre vida paria sólo una buena mujer.Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has queridocomo no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,Ios morlacos del otario los jugás a la marchantacomo juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...Los favores recibidos creo habértelos pagadoy, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,sean una larga fila de riquezas y placer;que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,que te abrás de las paradas con cafishos milonguerosy que digan los muchachos: Es una buena mujer.Y mañana, cuando seas descolado mueble viejoy no tengas esperanzas en tu pobre corazón,si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejopa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
Musica: Carlos Gardel/José Razzano
Letra: Celedonio Flores
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